EPIDEMIOLOGÍA DEL ICTUS
(15).
En España los estudios epidemiológicos del
ictus son escasos. El ictus es una entidad
heterogénea tanto en las formas de
presentación clínica como en la etiopatogenia, y
ello dificulta la obtención de datos
epidemiológicos fiables. En el análisis de los
datos de la Organización Mundial de la Salud
(OMS) las enfermedades cerebrovasculares
representan la tercera causa de muerte en el
mundo occidental, la primera causa de
discapacidad física en las personas adultas y la
segunda de demencia.
Según los datos publicados por la OMS sobre la
mortalidad global producida por las
enfermedades cardiovasculares en el año 2002,
el 32% (5,5 millones de muertes) se debieron a
ictus.
Las tres cuartas partes de los ictus afectan a
pacientes mayores de 65 años, y debido a las
previsiones de población, en las que España
sería en el año 2050 una de las poblaciones
más envejecidas del mundo, se prevé un
incremento de la incidencia y prevalencia de
este tipo de enfermedad en los próximos años.
Las mujeres presentan su primer ictus con una
edad mayor que la de los hombres (74,6 ± 11,4
años Vs 68,8 ± 11,9).
La incidencia del AIT es más difícil de conocer
porque un porcentaje importante de pacientes
que los sufren no consultan al médico. La
prevalencia del AIT entre los mayores de 65
años se sitúa alrededor del 2%
Según los datos de la Encuesta de Morbilidad
Hospitalaria, se ha producido un incremento
constante de pacientes ingresados con el
diagnóstico principal al alta de enfermedad
cerebrovascular.
DEMOGRAFÍA Y SITUACIÓN DE SALUD(16).
A 1 de enero de 2016 residen en España 46,4
millones de habitantes, con una tasa bruta de
natalidad de 9,2 nacimientos por cada 1.000
habitantes y una edad media materna de 31,9
años.
Tasa de dependencia
La tasa de dependencia es de 53,0% con un
aumento de 4,1 puntos desde el año 2000,
desagregada en 28,3% la tasa de dependencia
de mayores (mayores de 64 años) y 24,7% la
tasa de dependencia de jóvenes(menores de 16
años).
La tasa de dependencia tiene una gran
trascendencia en las previsiones
presupuestarias de los gastos en educación,
sanidad, pensiones y otros gastos sociales. A
medida que se incrementa, aumenta la carga
que supone para la parte productiva de la
población mantener a la parte económicamente
dependiente.
Esperanza de vida al nacer
La esperanza de vida al nacer (EVn) en España
es de 83, 2 años con 80,3 años en los hombres
y 86,1 años en las mujeres.
La EVn aumenta durante el periodo 2007-2014
en 3,5 años (4,1 en los hombres y 2,9 en las
mujeres). Al nacer, las mujeres españolas
esperan vivir 5,8 años más que los hombres.
Esperanza de vida a los 65
años
La Esperanza de Vida en el año 2014 a los 65
años (EV) es de 21,5 años: 19,3 años en
hombres y 23,4 en mujeres.
La EV ha aumentado durante el periodo 2001-
2014 en 2,4 años tanto en los hombres como
en las mujeres.
A los 65 años de edad, las mujeres españolas
esperan vivir casi 4,1 años más que los
hombres.
Años de vida saludables
Los años de vida saludable al nacer (AVSn) en
España en 2014 son de 66,9 años, 67,6 en
hombres y 66,2 en mujeres.
Entre 2006 y 2014, los AVSn han aumentado 4
años en el conjunto de la población, algo más
en los hombres (4,7 años) que en las mujeres
(3,3 años).
A los 65 años se espera tener 12,4 años de
vida saludable, 12,7 los hombres y 12,1 las
mujeres.
Entre 2006 y 2014, para el conjunto de la
población ha aumentado 1 año,
1,2 años en los hombres y 0,8 años en las
mujeres.
Mortalidad
La tasa bruta de mortalidad es de 852,1
fallecidos por cada 100.000 habitantes.
En el año 2014 se han producido en España
395.830 defunciones, 5.411 más que las
registradas en el año anterior. Han fallecido
194.295 mujeres (un 1,9% más que el año
anterior) y 207.571 hombres (un 0,9% más que
el año anterior).
En relación al número de nacimientos, con datos
provisionales, en 2015 se confirma la tendencia
de confluencia del número de defunciones y
nacimientos, con un saldo vegetativo negativo
registrándose 2.753 defunciones más que
nacimientos.
Desde 2001, el riesgo de muerte en España se
ha reducido un 25,3%. El grupo de las
enfermedades del sistema circulatorio (que
supone un 29,7% del total de las defunciones) y
los tumores (26,8%), son las principales causas
de muerte.
Entre las enfermedades cardiovasculares, la
causa de muerte predominante es la
enfermedad isquémica del corazón, que causa
el 8% del total de defunciones en España, si
bien el riesgo de muerte por esta causa ha
disminuido un 45,3% desde principios del siglo
XXI. Dentro del mismo grupo, las enfermedades
cerebrovasculares causan el 7% del total de los
fallecimientos. El riesgo de muerte por esa
causa ha disminuido un 50,5% desde el inicio
del presente siglo.
Enfermedad cerebrovascular
La enfermedad cerebrovascular causa el 7,0%
del total de defunciones ocurridas en España y
aproximadamente el 24% de las muertes
- 24 -
cardiovasculares (22% en hombres y 25% en
mujeres).
El riesgo de mortalidad por enfermedad
cerebrovascular en 2014 varía entre 18,8 por
100.000 habitantes de Madrid, que es la
comunidad autónoma con menor riesgo, hasta
46,3 por 100.000 habitantes de Melilla, la
comunidad donde el riesgo de muerte por esta
causa es mayor. Canarias, Castilla y León y
Cataluña registran también bajos riesgos de
mortalidad, mientras que en Ceuta, Andalucía y
Extremadura se observan las mayores tasas de
mortalidad ajustada por edad.
La evolución de ese riesgo de muerte
entre 2001 y 2014 ha sido descendente tanto en
el conjunto del Estado, donde ha disminuido un
50,5%, como en cada una de las comunidades
autónomas. Murcia, con el 57,6% de descenso,
Castilla-La Mancha con 55,5% y Canarias con
55,5% son las comunidades donde la magnitud
del descenso del riesgo es mayor, mientras que
Melilla con 25,4%, Cantabria con 32,4% y
Navarra con un 42,9% registran los menores
descensos de la tasa de mortalidad ajustada por
edad por enfermedad cerebrovascular.
Enfermedades y problemas de
salud crónicos en adultos
Los principales problemas sanitarios y
enfermedades prevalentes han ido
evolucionando y las enfermedades crónicas
han ido reemplazando a las enfermedades
infecciosas como principales causas de
morbilidad. Los problemas de salud crónicos
más frecuentes en la población de 15 y más
años son hipertensión arterial (18,4%), dolor de
espalda lumbar (17,3%), colesterol elevado
(16,5%), artrosis (16,4%) y el dolor cervical
crónico (14,7%).
LA TRANSICIÓN DEMOGRÁFICA Y
LA TRANSICIÓN
EPIDEMIOLÓGICA (19)
Durante el siglo XX se han producido en España
dos importantes cambios desde el punto de
vista de la estructura de su población y de las
causas de enfermedad y muerte de la misma.
Estos cambios, descritos en numerosos países,
se denominan Transición Demográfica y
Transición Epidemiológica, respectivamente.
La Transición Demográfica se define como el
proceso de ruptura en la continuidad del curso
del movimiento de la población hasta un
momento determinado que explica el paso de
niveles altos de mortalidad y fecundidad a
niveles bajos de estas variables. En nuestro
país nos encontramos en la fase tardía de esta
transición caracterizada porque la tasa bruta de
mortalidad es mayor que la tasa bruta de
natalidad, el crecimiento natural es negativo y el
crecimiento total es cercano o inferior a cero. El
descenso de la natalidad y el descenso de la
mortalidad general en todos los grupos de edad
han condicionado la variación de la estructura
por edades de la población.
Según los datos de Proyección de la población
de España a Largo Plazo elaborada por el INE,
las tendencias demográficas actuales llevarían a
una reducción progresiva del crecimiento
poblacional en las próximas décadas: el
crecimiento natural de la población se haría
negativo desde 2020 y la población mayor de 64
años se duplicaría en 40 años, pasando a
constituir el 31,9% de la población total de
España en el año 2049. Es previsible que el
nivel de envejecimiento sea máximo en 2050,
pudiendo duplicar los niveles de 2001, para
descender ligeramente en la siguiente década.
A medida que las personas se van haciendo
mayores, el peso de los procesos agudos sobre
la morbilidad y la mortalidad va disminuyendo,
de manera que los procesos crónicos son cada
vez más frecuentes.
En el ámbito de la protección social las
consecuencias de la transición demográfica han
sido el empeoramiento de la tasa de
dependencia y un incremento del gasto sanitario
atribuible al incremento de la población con más
edad y peor salud. El ratio de dependencia
(número de personas de 65 años y más, en
relación a quienes tienen entre 15 y 64 años)
puede superar el 50% en 2050. Por otra parte,
el ratio de apoyo familiar (número de personas
de 85 y más años por cada 100 personas de 45
a 65 años) ha ido aumentando progresivamente
en los últimos años y se estima que seguirá
haciéndolo, de manera que cada vez serán
menores los recursos familiares de apoyo
disponibles.
Por otra parte, conforme se han ido
produciendo las modificaciones en la estructura
demográfica se han modificado las causas de
enfermedad y muerte en la población,
contribuyendo también a este hecho cambios
más amplios de carácter socioeconómico,
tecnológico, político, cultural y biológico. Por
todo ello, el patrón epidemiológico dominante en
la actualidad está representado por las
patologías crónicas, es decir, aquellas de larga
duración y generalmente de progresión lenta
que causan mortalidad prematura, con llevan
una limitación en la calidad de vida de las
personas afectadas y provocan efectos
económicos, psicológicos y sociales importantes
en las familias, las comunidades y la sociedad
en general.
En España, según la Encuesta Europea de
Salud (EES) 2009, el 45,6% de la población
mayor de 16 años padece al menos un proceso
crónico (46,5% de los hombres y el 55,8% de
las mujeres) y el 22% de la población dos
procesos o más, incrementándose estos
porcentajes con la edad.
Aunque la longevidad es un factor esencial en el
aumento de la cronicidad, las personas mayores
no son las únicas afectadas por las
enfermedades crónicas y no sería correcto por
tanto asociar, sin la necesaria matización,
persona con enfermedad crónica con persona
mayor. Se estima que el 60% de todos los años
de vida ajustados por discapacidad (AVAD)9
atribuidos a las enfermedades crónicas lo fueron
en personas menores de 60 años, existiendo
suficiente evidencia del incremento de
condiciones crónicas en niños, niñas y
adolescentes desde 1960.
En Atención Primaria hasta el 40 % de los
pacientes pluripatológicos presentan tres o más
enfermedades crónicas, el 94% está
polimedicado, el 34% presenta un Índice de
Barthel menor de 60, y el 37% tiene deterioro
cognitivo. La prevalencia de pluripatología se
puede estimar en un 1,38 % de la población
general o un 5% en mayores de 65 años de
edad.
Al analizar las consecuencias del
envejecimiento y el aumento de la cronicidad en
la utilización de servicios sanitarios, se observa
que las personas que con más frecuencia
acuden a consulta tienen más enfermedades y
más problemas de salud que producen
limitaciones en la actividad. Se calcula que las
enfermedades crónicas son la causa del 80% de
las consultas de Atención Primaria. El
porcentaje de consultas motivadas por el
diagnóstico de una enfermedad o problema de
salud va decayendo por la edad, de modo que
para los grupos de entre 65 y 74 años, y de más de 75 años, supone el 29,4 y el 28%,
respectivamente, frente a una media para la
población en general del 43,1%. Sin embargo
las consultas por revisión de enfermedad sí se
acrecientan con la edad, si bien desde los 35
años la cifra permanece bastante estable en
torno al 33%, no apreciándose diferencias
significativas por los dos grupos englobados en
los mayores de 65 años.
Respecto a las cifras de la hospitalización en la
red de centros del SNS en el año 2010 la edad
media de los pacientes, de 53,9 años, se ha
incrementado en casi cuatro años respecto al
año 2000, reflejando un claro envejecimiento de
la población hospitalizada. El 42% de las altas
correspondieron a personas de 65 y más años.
Excluyendo las altas relacionadas con la
atención al parto, el grupo de edad de 75 y más
años es el más numeroso para el total de altas y
el más numeroso en varones (27,6%), seguido
muy de cerca por el grupo de 45-64 (25,9%).
Respecto a la tipología de casos atendidos,
clasificados a partir de los diagnósticos
principales de alta correspondientes a las
llamadas Categorías Diagnósticas Mayores, las
enfermedades del aparato circulatorio acumulan
el 12,1% de altas.
Atendiendo a la distribución del número y
porcentaje de altas por capítulos de
enfermedades de la Clasificación Internacional
de enfermedades (CIE9MC), las enfermedades
del sistema circulatorio suponen el 14,1% del
total.
Los diagnósticos secundarios registrados con
más frecuencia están referidos a enfermedades
crónicas.
En relación con la distribución de costes por
grandes causas de hospitalización, clasificadas
y agrupadas por capítulos de la CIE9MC, tanto
el volumen de altas (14%) como en costes
globales (18%), lo ocupa el capítulo de
enfermedades del sistema circulatorio.
El uso de recursos hospitalarios es mayor y de
mayor intensidad en la población de más edad,
como muestran los indicadores de estancia
media y duración media del último ingreso. En el
año 2010, casi un 53% de las estancias
hospitalarias (personas/camas/días) fueron
registradas en mayores de 64 años. La estancia
media de las personas de 65 y más años
alcanzó la cifra de los 9,09 días para el año
2010, superando en casi 2 días a la obtenida
por el conjunto de altas del SNS. Los mayores
de 65 años no parecen utilizar el servicio de
urgencia en mayor medida que el conjunto de la
población general. Sí se les practica mayor
número de pruebas no urgentes y en mayor
proporción que al conjunto de la población,
además con mayor frecuencia, especialmente
en el caso de pruebas sencillas (análisis) o de
seguimiento y control de enfermedades.
La esperanza de vida (EV) es la manera clásica
de aproximarse al estado de salud de la
población.
Se trata de un indicador que refleja
no sólo el nivel de salud, sino el nivel social,
económico y sanitario de un lugar concreto.
En España, la EV al nacer se encuentra, tanto
en hombres como en mujeres, entre las más
altas de la Unión Europea y alcanzó en el año
2010 los 78,9 años en hombres y 84,9 años en
mujeres.
En el año 2010, la mortalidad por enfermedades
cardiovasculares constituyó la primera causa de
muerte en España (31,2% del total de
defunciones). En las mujeres fueron la primera
causa, con el 35,2% de las defunciones
mientras que en los hombres fueron la segunda
causa de muerte, después del cáncer, con el
27,4%. Dentro del grupo de las enfermedades cardiovasculares, las enfermedades isquémicas
del corazón y las cerebrovasculares ocupan el
primer y segundo lugar en número de
defunciones.
En cualquier caso, aunque previsiblemente el
riesgo de mortalidad por enfermedades crónicas
continuará descendiendo en los países
desarrollados, la carga de enfermedad que
producen podría no descender de la misma
forma o, incluso, mantenerse estabilizada, ya
que la mayor parte de ellas se presentan en
edades avanzadas y la población de estos
grupos de edad está aumentando.
Por otra parte, dado que los problemas de
salud de carácter crónico no se traducen en
mortalidad de forma inmediata, las medidas
tradicionales de mortalidad son actualmente
insuficientes para evaluar el estado de salud y
se hace necesario, por tanto, medir la
enfermedad a través de sus consecuencias,
como el impacto en la calidad de vida, la
restricción de actividad o la discapacidad.
La evolución temporal ascendente de la EV no
implica necesariamente que todos los años de
vida en los que se incrementa este indicador
sean años en buen estado de salud. En este
sentido, la elaboración de índices del estado de
salud de la población, como la esperanza de
vida libre de incapacidad (EVLI) , basada en la
mortalidad y la incapacidad, permite sintetizar
en una sola medida no sólo la duración sino
también la calidad de la vida.
Según los resultados de la Encuesta de
Discapacidad, Autonomía y Dependencia
(EDAD), la EVLI al nacimiento en el año 2008
era de 71,3 años para los hombres y de 73,8
años para las mujeres. El número de años que
viven las mujeres sin discapacidad es superior
al de los hombres pero las mujeres padecen
discapacidad durante más tiempo debido a su
mayor esperanza de vida.
La esperanza de vida en buena salud (EVBS)
se diferencia de la anterior en que los años de
vida se ponderan por la percepción subjetiva del
estado de salud de las personas, en lugar de
ponderarlos por los años de discapacidad o de
enfermedad crónica. Tiene la ventaja de que la
información que se utiliza sobre la percepción
de estado de salud es similar a lo largo del
tiempo, puesto que el instrumento que se utiliza
para su medida se ha mantenido estable a lo
largo del tiempo. En España, en el año 2009, los
hombres al nacer viven el 79,5% de sus años en
condiciones de buena salud frente al 72,9% de
los años en las mujeres. El mayor número de
años de esperanza de vida a todas las edades
de las mujeres va asociado a peores
condiciones de salud que los hombres.
Otro hecho relevante es que la EVBS entre
2002 y 2007 aumentó en hombres (0,9 años)
pero no en mujeres, entre las que la EVBS
disminuyó medio año en el periodo considerado.
La discapacidad es un concepto que hace
referencia a un estado de pérdida de
funcionalidad que tiene como consecuencia la
disminución de la actividad personal y la
limitación de la participación de la persona en la
sociedad. Esta pérdida es el resultado de la
combinación de diferentes factores: cambios
fisiológicos relacionados con la edad,
enfermedades crónicas o procesos agudos o
intercurrentes. En las personas de edad más
avanzada predomina la discapacidad de
aparición progresiva, mientras que en los más
jóvenes predomina la de aparición brusca. Las
tasas de discapacidad están aumentando a
causa del envejecimiento de la población y al
incremento global de los problemas crónicos de
salud asociados a discapacidad. Según la
EDAD en el año 2008, el 8,5 % de la población española sufría algún tipo de discapacidad,
siendo mujeres el 59,8% de las personas con
discapacidad. Una persona con discapacidad
puede tener dificultades para la realización de
una actividad, pero no por este motivo necesitar
ayuda de otra persona para su realización.
De los diferentes tipos de discapacidad, son de
gran relevancia los que afectan a las actividades
básicas que se realizan en la vida diaria, ya que
están relacionadas con la situación de
dependencia. En este sentido, la interacción
entre la persona y el medio ambiente es de gran
importancia a la hora de determinar la presencia
de dependencia: una persona con un
determinado nivel de discapacidad puede ser
autónoma en un ambiente con elementos
facilitadores o bien dependiente en un ambiente
en el que existen barreras.
En España, las personas dependientes suponen
el 6,7% de la población total. Las mujeres
representan el 34,8% de todos los dependientes
y representan el 76,3% de las personas
identificadas como cuidadoras principales de
personas dependientes.
El perfil de persona cuidadora principal es una
mujer, de entre 45 y 64 años, que reside en el
mismo hogar que la persona a la que presta
cuidados. La persona que fundamentalmente
cuida de los hombres mayores en dependencia
es su cón yuge, seguida de su hija. En el caso
de las mu jeres mayores que necesitan ayuda
son las hijas las que fundamentalmente se
hacen cargo de los cuidados, seguidas de otros
familiares y amigos. Las personas que prestan
cuidados manifiestan tener dificultades para
desempeñar sus tareas, viéndose además
afectadas en su salud y en su vida personal.
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