El Gasto Sanitario Público supone el 6% del PIB.
Representa en torno a 1/3 de los presupuestos regionales. La
mayor parte del gasto sanitario (71%) se paga con fondos públicos (recaudados principalmente a través de los impuestos); el porcentaje del gasto que corresponde a los seguros privados asciende al 5,5% y los gastos sufragados directamente por los ciudadanos han registrado un ligero descenso hasta alcanzar el actual 22,4%. Estos últimos gastos incluyen principalmente el copago en
el caso de las recetas extendidas a personas de menos de 65 años, así como la
atención dental para adultos y los productos ópticos.
El gasto sanitario público
se desglosa de la siguiente forma: un 54% corresponde a la
atención especializada (hospitalaria y ambulatoria), el 16%, a la
atención primaria, el 19,8%, al gasto farmacéutico y el 1,4% se
dedica a salud pública y prevención.
En la actualidad, la
práctica totalidad del gasto público en sanidad (excluyendo las mutualidades de
funcionarios) se financia a través del sistema tributario general. Por esta vía
se genera el 94,07% de los recursos públicos, mientras que las contribuciones
de trabajadores y empleadores a las mutualidades de accidentes laborales y
enfermedades profesionales ascienden al 2,53% de los fondos sanitarios y las
mutuas de funcionarios proporcionan el 3,4% de los recursos.
Las causas del aumento
progresivo del gasto sanitario son fundamentalmente un envejecimiento
progresivo de la población porque a partir de los 65 años la mayoría sufrimos
de una patología o más y a partir de los 80 de 5 o más. Pero influye mucho más
la continua aparición de pruebas diagnósticas o terapéuticas de alta tecnología
y nuevos fármacos, que hace ineludible la valoración de cada uno de ellos
respecto a la relación coste-beneficio, para evitar, esta vez si, el
despilfarro en técnicas o compuestos no suficientemente justificados.
Según los datos que
publica el Instituto Nacional de Estadística el 16 noviembre 2011 La economía
española registra un crecimiento interanual del 0,8% en el tercer trimestre de 2011, tasa que coincide con la
del período precedente. Así, la economía española estabiliza su crecimiento
interanual, en el que el sector exterior continúa siendo el principal motor de crecimiento.
El crecimiento intertrimestral se sitúa en el 0,0%, dos décimas menos que
el del trimestre pasado. Los datos de crecimiento anual y trimestral coinciden
con los publicados en la estimación avance del PIB trimestral el pasado día 11
de noviembre. La contribución al crecimiento agregado de la demanda nacional es cinco décimas menos negativa en este trimestre, situándose en –1,2 puntos mientras que la demanda externa reduce en la misma
cantidad su aportación al PIB trimestral (de 2,5 a 2,0
puntos).
Se considera que una economía entra en recesión
técnica cuando ha experimentado por dos trimestres consecutivos un crecimiento
negativo del producto interior bruto (PIB).Las crisis económicas, con
frecuencia precedidas por crisis financieras, aumentan el desempleo y el
empobrecimiento de las familias. El empleo de la economía desciende a un ritmo interanual del 1,9%, ocho décimas más que en el segundo
trimestre, lo que supone una reducción neta de más de 326 mil puestos de
trabajo a tiempo completo en un año. Por su parte, las horas efectivamente
trabajadas decrecen a una tasa interanual del 0,4%. El desempleo se ha asociado con un aumento de la
mortalidad general y por suicidio, y con diversos problemas de salud. Los
efectos del desempleo sobre la salud se producen en el individuo (quien se
queda desempleado y su familia) y en el contexto (vivir en una comunidad con
problemas de desempleo) Por una parte, el desempleo influye negativamente en la
renta.
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