Recientemente he estado buscando libros que me interesa leer en las librerías sin éxito. He probado en distintos establecimientos y en todos he tenido la misma sensación, frialdad. Para no perder tiempo ni dejarme engatusar por libros que te ponen a la altura de los ojos y en diversos estantes para que piques y los compres aún sin ser de tu gusto personal ni necesitarlos, me dirigí directamente al vendedor. Ni idea de cúales eran mis libros. En todos los casos recurrieron directamente al ordenador a buscarlos. Y fríamente, en todos la misma respuesta: No, no lo tenemos. Y adios. Eso me trajo a la mente la película tienes un-email, con su pequeña vendedora (Meg Ryan) amante de su profesión y de la lectura, que sabía decirte de qué iba un libro y aconsejarte sobre libros similares aún siendo de distintos autores o de precios más bajos. También me recordó el pequeño comercio de la película Notting Hill, y la trastienda donde se escondía Jo de Mujercitas para devorar libros por...
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