Ayer me ví inmersa en una interesante discusión. El derecho a decidir morir de una persona con enfermedad mental versus enfermedad física. Recientemente una conocida de la familia ha fallecido por voluntad propia arrojándose desde una azotea. Esta persona tenía una depresión mayor desde hace años. Lo habían intentado todo medicamentos, ingresos, psicoterapia, pero su idea estaba clara, no era feliz y quería morir. Lo intentó varias veces, cada vez con métodos más letales hasta que lo consiguió. Sus conocidos y familiares se sienten mal por no haberlo impedido y aun escucho "ahora me ha dejado con este sentimiento de culpabilidad para toda la vida". No creo que esta persona, cuando se suicidió pensara en que los demás tuvieran la culpa, ni lo hizo para que se sintieran así. Quería liberarse del sufrimiento que su enfermedad le ocasionaba y es lo que hizo. Salío a relucir la historia de Ramón Sampedro quien a la edad de 25 años sufrió un accidente, al tira...
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