No. Yo no sé qué me depara el futuro. Solo sé que mis pacientes me hacen un regalo cada vez que voy a "trabajar".Ayer atendí a una preciosa mujer de 49 años con un cáncer de mama en estadio terminal. Pocos se ven así de agresivos y rápidos en personas tan jóvenes y más con los tratamientos de los que disponemos hoy. Me dijeron que siempre fue una gran luchadora. Ganar o vencer a veces no es solo superar una enfermedad. No sé cómo fue la vida de esta mujer. Sí sé que allí estaba, presente y acompañada muy cuidada y muy querida por su compañero de vida. En la medcina como en la vida a veces hay que olvidarse de los resultados grandiosos.A veces lo importante es simplemente eso, estar al lado porque estando presentes podemos hacer sentir al otro incluso volar. Admiro a esta mujer. Creo que dentro de sus circunstancias lo tenía todo. Una gran luchadora y una gran vida de éxito. Se lleva lo más importante de esta vida, el amor. El día que parta puede irse feliz y en paz. Ese es el éxito. Ha sido un privilegio y una bendición conocerla. Qué afortunada soy por tener esta profesión. No es un trabajo. Me gusta, me emociona, me encanta. No podría ser otra cosa. ..
Recientemente he estado buscando libros que me interesa leer en las librerías sin éxito. He probado en distintos establecimientos y en todos he tenido la misma sensación, frialdad. Para no perder tiempo ni dejarme engatusar por libros que te ponen a la altura de los ojos y en diversos estantes para que piques y los compres aún sin ser de tu gusto personal ni necesitarlos, me dirigí directamente al vendedor. Ni idea de cúales eran mis libros. En todos los casos recurrieron directamente al ordenador a buscarlos. Y fríamente, en todos la misma respuesta: No, no lo tenemos. Y adios. Eso me trajo a la mente la película tienes un-email, con su pequeña vendedora (Meg Ryan) amante de su profesión y de la lectura, que sabía decirte de qué iba un libro y aconsejarte sobre libros similares aún siendo de distintos autores o de precios más bajos. También me recordó el pequeño comercio de la película Notting Hill, y la trastienda donde se escondía Jo de Mujercitas para devorar libros por...
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